lunes, 23 de mayo de 2011

cuento

JACINTO Y LUCÍA
Había una vez una familia integrada por Ramón y  Otilia y sus dos hijos  Lucía y Jacinto de 7 y 9 años, vivían en una finca muy pero muy alejada de la ciudad, tanto así que no tenían carreteras, televisor, ni teléfono, sabían de lo que sucedía a través de la radio. Los niños  soñaban con disfrutar de esas cosas extrañas que nombraban, de comer cosas ricas como helados, dulces, papas, postres, por que estaban cansados de lo mismo de siempre, de la misma cmomida y el mismo lugar tranquilo y apacible. Fue tanta la insistencia de los niños que los papás decidieron organizar un viaje a la ciudad, a casa de unos tíos.
Rumbo a la ciudad los niños no cabían de la dicha pues por fin iban a disfrutar de todo lo que habían soñado cantaban, reían, aplaudían en medio de su alegría. Al llegar a la ciudad no cabían de su asombro de ver  gigantes casas, veloces autos pero también les llamaba la atención el bullicio que se sentía estaban confundidos pues no sabían si sentían alegría o angustia de estar en aquel lugar pues  ¡qué otras cosas les esperaría!, siguieron  recorriendo tranquilamente la casa de sus tíos cuando escucharon que abrieron la puerta, los niños fueron corriendo a la expectativa de quien había llegado, pues todo se imaginaron menos ver entrar a tres jóvenes embriagados, groseros, y con la ropa y las orejas llenas de huecos. Esos tres jóvenes eran sus primos que al verlos tan inofensivos soltaron la carcajada y se burlaron de su forma de vestir, de caminar y de hablar, ¡qué triste se sintieron los niños! 

 Así que salieron a la calle    y comenzaron a caminar y caminar cuando se dieron cuenta estaban perdidos, miraban a su alrededor, pasaban los adultos que los ignoraban por completo, pero un  reciclador los estaba observando  y el les dijo que el los llevaba a casa pero que ellos tenían que hacerle un favor entonces ellos aceptaron el los llevo a un lugar muy feo y sucio y les dijo que si querían ver a sus padres    tenían que   trabajar y traerle mucha plata  y  entonces ahí si los llevaría a su casa  entonces le dio a cada uno un paquete de dulces y  los puso en un semáforo, ellos  pensaban que con solo vender unos dulces los iban a llevar a donde sus padres pero no  pasaron horas y horas con hambre,   los demas  pasaban por encima de ellos y en su angustia comenzaron a pedir ayuda, paso  un policía y los ignoro, pasaban carros  les cerraban la ventana, pasaba una mamá  cogió a su hijo  y camino màs rápido paso un señor bien vestido con traje y corbata y les tiro una moneda al ver esto  se sentaron en un anden  dándose por vencidos, recordaron lo bien que pasaban en el campo aunque  con lo mismo de siempre tenían un techo,  tenían cobijo y comida  que triste era saber que perdieron todo esto,  pero de repente vieron que venia alguien  que se les acercaba  con un bastón y quejándose del dolor de espalda, era una abuelita que al verlos   le dijo que dejaran de llorar    Jacinto y Lucia  le ayudaron a pasar la calle, mientras tanto le contaron la historia así que ella les dijo por ser niños buenos les voy a conceder un deseo  ellos saltaron de la dicha pero solo querían una cosa que  todo volviera a ser como antes y estar con sus padres en la casa del campo aunque un hogar pobre pero con mucho amor así que ella les concedió el deseo  Y asi  aprendieron a  nunca   rechazar las maravillas que les ofrecían la naturaleza, y la armonía de su dulce hogar.




1 comentario:

  1. Amor, humildad, inocencia, pero también la intolerancia y el juzgar a los demás son los aspectos principales que se pueden observar en este cuento.

    ResponderEliminar

TUTORÍA 2 CUENTO LAS EXTRAÑAS AVENTURAS DE LUCAS

La extraña aventura de Lucas.

Caminaba Lucas por aquellas calles en las que la desolación se respiraba y se sentía a flor de piel. Caminaba por aquellas calles en las que el frio del silencio era más abrazador que la misma lluvia que en ocasiones golpeaba su rostro inocente y carente de una caricia. En aquellos días en los que la necesidad venia y se iba, con cada día que aparecía y con cada noche que lo abandonaba. Así transcurría la vida de Lucas, cuya edad no superaba los 10 años.

Cierto día cuando caminaba cerca a su casa, la curiosidad se apoderó de él. Divisó a lo lejos un extraño, objeto en el que centró su atención. Un extraño objeto en el que enfocó su mirada quedando perplejo, no solo por el particular olor que expelía y que se transportaba con el aire sino también por su extraña apariencia. ¿Qué era?,¿ por qué estaba allí?. Cómo si hubiese sido dotado de poderes, en casi un segundo estuvo allí. Estuvo allí en aquel lugar y tocando con sus manos aquel objeto que consideraba especial , ¿por qué?. Aún no lo sabía, pero estaba a punto de descubrirlo.

Tocando palmo a palmo cada una de sus partes exteriores llegó a la entrada de este curioso aparato. Fue allí cuando sintió un extraña presión que lo impulsaba a adentrase en él. Entonces, apareció la llamada imaginación con quien decidió vivir no la primera, ni tampoco la última, experiencia maravillosa de su vida.

Con una mirada expectante y con pasos acelerados y temblorosos, se llenó de valor y dio un paso gigantesco. En un comienzo el color gris predominaba, al igual que la soledad y la incertidumbre De repente, Lucas sintió que todo allí se transformaba, sus paredes cambiaron de aspecto , sus ventanas cambiaron de color y de la parte superior brotaron franjas de colores, que reflejaban vida y felicidad. Segundos después Lucas sintió, una mano en su espalda. Se dio un giro con gran delicadeza y allí estaba un extraño ser que lo llamo por su nombre. Lucas respondió a aquel saludo, extendiendo su mano sucia por la tierra que manipulaba a diario en sus momentos de exploración. No paso mucho a tiempos antes de que Lucas y aquel diminuto ser, iniciaran sus aventuras recorriendo paso a paso aquel lugar. Compartieron momentos en los que la magia transformaba a todas aquellas personas con corazón oscuro, a aquellas personas egoístas y a aquellas personas cuya capacidad de dar a los demás era poca, pero de todas aquellas aventuras que más le fascinaba era la de la pantalla que le mostraba un mundo lleno de amor y lleno de justicia.

Así pasaron, no uno, ni dos, ni tres días, fueron incontables, pero fabulosos, fueron deseados pero Lucas no podía contarle a nadie de este gran secreto, pues aquel diminuto ser le había hecho prometer que no la contaría a nadie, pues no cualquier persona podía saberlo ya que con esto, la magia se bloquearía. Era tanta la emoción que Lucas sentía por estar allí que no fue difícil callarlo.

Desde aquel día, Lucas visita el viejo y maltratado bus en el que deja volar su imaginación y se deja transportar por ella a otro mundo en el que los colores le daban su vida la felicidad que le falta y en la que la magia llenaba su corazón de ilusión por un mejor mañana.